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Filosofía ANTIGUA, Sumario

 

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  • Filosofía Antigua, ÍNDICE

1. Griego y Latín en Occidente

2. El Platonismo

3. El Aristotelismo

 

Filosofía: Platonismo y Aristotelismo
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Filosofía ANTIGUA

Autor: Pedro Mendoza, profesor de FILOSOFÍA

________________________________________________________________________________________________________________

 

ÍNDICE

 

1. GRIEGO y LATÍN en OCCIDENTE

 

LENGUAS VEHICULARES

·     La ciencia occidental nació en griego

  • SE transmitió GRACIAS A LOS ÁRABES
  • Los listos escriben en latín hasta el siglo xvii
  • Desde el siglo xviii, sapere aude (Kant)

 

APLICACIONES ACTUALES del LATÍN (ejemplos):

  • CINES
  • COLECTIVOS
  • DEPORTES
  • DISCOTECAS
  • EDITORIALES
  • ESPECTÁCULOS
  • GRUPOS MUSICALES
  • MONUMENTOS, MUSEOS
  • SIGNOS DEL ZODÍACO

 

expresiones científicas y temáticas

  • ASTRONOMÍA
  • CIENCIAS NATURALES
  • DERECHO
  • ECONOMÍA
  • FILOSOFÍA
  • GEOGRAFÍA
  • HISTORIA
  • MEDICINA
  • QUÍMICA
  • TEOLOGIA
  • VARIOS

UN NÚCLEO COMÚN EN OCCIDENTE (30 ejemplos)

 

LOS IDIOMAS DURAN MÁS ASÍ

 

APLICACIONES ACTUALES DEL GRIEGO:

  • COSMOPOLITA
  • CRONÓMETRO
  • DISCOTECA
  • EROTISMO
  • ESTOMATOLOGÍA
  • ETIMOLOGÍA
  • FILÁNTROPO
  • FILOSOFÍA
  • MÉTODO
  • MICROBIO
  • MONOPOLIO
  • NEOLOGISMO
  • POLÉMICA
  • POLÍGLOTA
  • PROTAGONISTA
  • PSIQUIATRA
  • SEUDÓNIMO
  • TAQUICARDIA
  • TELEPATÍA
  • TELEVISIÓN

 

2. EL PLATONISMO

 

platón, el aristócrata

 

la obra de platón

·     La Academia

·     Roma

·     El neoplatonismo

·     El renacimiento

·     Agustín de Tagaste “bautiza” a Platón

 

agustín el africano

·     El hombre concreto

·     Biografía

 

PRINCIPALES OBRAS DE SAN AGUSTÍN

·     escritos autobiográficos

·     obras filosóficas y literarias

 

·     obras apologéticas y polémicas

· contra los paganos

· contra los maniqueos

· contra los donatistas

· contra los pelagianos

· contra los semipelagianos

· contra los arrianos

 

·     obras exegéticas

·     exposición de la fe y de la moral

·     obras pastorales

 

LAS CONFESIONES

libro x

·     La memoria

·     interiorización y observación

 

libro xi

·     el tiempo y el espacio

 

libro xii

·     La creación del mundo

·     tolerancia y pluralismo

 

 

3. EL ARISTOTELISMO

 

ARISTÓTELES, el EXTRANJERO

 

la grandiosa obra de aristóteles

·    La Analítica

·    La Metafísica

·    La Física

·    La Biología

·    Obras morales y políticas

·    Los Peripatéticos posteriores

 

EL ARISTOTELISMO EN LA EDAD MEDIA

 

1. GRIEGO y LATÍN en OCCIDENTE

Autor: Pedro Mendoza, profesor de Filosofía

________________________________________________________________________________________________________________

 

LENGUAS VEHICULARES

 

La ciencia occidental nació en griego

El griego y el latín, llamadas lenguas clásicas, son los idiomas más importantes de Occidente hasta el siglo XVII, tanto en Filosofía como en el resto de materias científicas. Y siguen siendo fuente de investigaciones hasta hoy. No es, pues, de extrañar que, en el estudio de la historia de la Filosofía, nos encontremos con expresiones griegas o latinas. No siempre será necesario aprenderlas, pero es conveniente para quien pueda: siempre es mejor estudiar a los autores en su propia lengua.

 

Para ser investigador de cualquier tema histórico en Occidente, es imprescindible tener conocimientos básicos o superiores de latín y griego, según de qué se trate. Incluso hoy en el siglo XXI, las personas que tienen conocimientos en lenguas clásicas, tienen más vocabulario y más preciso, hablan y escriben mejor. Para estudiar Filosofía en las universidades, suele ser obligatorio matricularse a la vez, durante varios cursos, en alguno de estos idiomas: latín, griego clásico o alemán. Y además de Filosofía, también en Medicina, por ejemplo, es especialmente útil el griego. Y en Derecho, el latín.

 

Aunque se les llama a veces "lenguas muertas", no están tan enterradas como algunos piensan: los últimos 30 siglos de cultura pasan, en Occidente, por el griego o el latín. Por ejemplo, antes de nuestra era, los poetas Homero (siglo IX) y Hesíodo (s. VIII); los matemáticos Tales de Mileto (+546) y Pitágoras (+480); el médico Hipócrates (+377); los filósofos Platón (+347) y Aristóteles (+322); los científicos Euclides (+275) y Arquímedes (+212).

 

La cultura griega fue conquistada y transmitida a través del latín. Citemos, por ejemplo, a Julio César (+44 a.C.), Cicerón (+43 a.C.), Virgilio (+19 a.C.), Horacio (+8 a.C.), Tito Livio (+17 d.C.), Séneca (+65 d.C., nacido en Córdoba-Hispania), Quintiliano (+100 d.C.-nacido en Calahorra-Hispania), Tácito (+120 d.C.) y otros.

 

SE transmitió GRACIAS A LOS ÁRABES

El Imperio Romano cayó, pero, gracias a los árabes sobre todo, se conservó el legado helénico y latino. En el siglo X, los dos centros científicos más importantes del mundo conocido eran Bagdad (hoy, capital de Irak) y Córdoba (Andalucía), ambos árabes. Los grandes autores de Occidente, incluidos los árabes, siguieron escribiendo en latín, considerado como prototipo de lenguaje lógico y científico.

 

Agustín de Tagaste (+430 en Hipona, hoy Argelia), es el autor más importante de la Patrística cristiana. Isidoro de Sevilla (+636) es un gran enciclopedista. Averroes (+1198), médico, filósofo y teólogo, nació en Córdoba y murió en Marruecos. Tomás de Aquino (+1274-Italia), Doctor Angelicus, es quizá el autor más influyente en la Iglesia Católica oficial a partir del siglo XIV.

 

Los listos ESCRIBEN en latín hasta el siglo xvii

Ya en el Renacimiento, Copérnico (+1543-Polonia), con su obra De revolutionibus orbium caelestium (1543), acabó con la concepción geocéntrica transmitida desde Aristóteles. Sólo pocas horas antes de su muerte recibió Copérnico los primeros ejemplares de su obra, que sólo sería aceptada sin reservas un siglo después, gracias a los trabajos de Galileo (1564-1642, Italia).

 

Todavía en 1590, a sus 26 años y muy influido por Aristóteles, escribió Galileo en latín su obra De motu, corregida años más tarde. El proceso de Galileo a sus 69 años (1633) es uno de los más famosos de la historia. Bajo pena de muerte, si no lo hacía, fue obligado a pronunciar, arrodillado, la retractación de su doctrina:

—Eppur, si muove! —“¡Y sin embargo, [la tierra] se mueve!”, cuentan que exclamó en italiano al levantarse, dando una patada al suelo…

 

Hasta el siglo XVII, los grandes autores científicos o filosóficos escriben en latín. Citemos otros ejemplos significativos. Miguel Servet (+1553), médico y teólogo español, quemado vivo en Ginebra por influencia de Calvino. Un ejemplar de su famosa obra Christianismi Restitutio, publicada el mismo año de su muerte, fue echado con él a la hoguera. Por razones religiosas, se silenciaron sus descubrimientos sobre el aparato circulatorio, que acabarían con trece siglos de errores (teorías del médico griego Galeno +201).

 

Francis Bacon (+1626-Inglaterra), con su Novum Organum (1620), su obra más conocida, contribuye al método científico moderno: la inducción. William Harvey (+1657-Inglaterra), además de perfeccionar los descubrimientos que hizo Servet un siglo antes, introdujo el principio biológico omne vivum ex ovo.

 

Leibniz (+1716-Alemania), matemático, filósofo y teólogo, a sus 20 años, escribió Dissertatio de arte combinatoria, con ánimo de matematizar el lenguaje hablado: “En vez de discutir, diremos: calculemos”… Precursor de la lógica moderna. Escribió sobre todo en latín, y una parte en francés, ya que el alemán no era todavía una lengua culta.

 

Desde el siglo xviii, sapere aude (Kant)

Los europeos comienzan a consolidarse en sus propios idiomas: “La Ilustración es salir de la minoría de edad” (Kant). A partir del siglo XVIII, las lenguas cultas más importantes en Occidente son el francés, el alemán, el ruso y el inglés. El español, portugués e italiano pasarán a segundo plano científico.

 

No obstante, desde la segunda mitad del siglo XX, se observa una recuperación del idioma español, gracias, sobre todo, a América Latina y Caribe, con cerca de 598 millones de habitantes en 2013 y mucha vitalidad creciente. [1] Sólo en Estados Unidos hay unos 53 millones de hispanohablantes, [2] con niveles económicos y culturales en ascenso: población ya superior a los 47 millones de españoles en el censo del 01/01/2013. Lo mismo con el portugués, con casi 196 millones de habitantes en el Brasil de 2013 y otros 43 millones entre Angola más Mozambique, frente a los 10,6 de Portugal.

 

En todo caso, el griego y el latín siguen manteniéndose como soportes de neologismos científicos, incluso para el inglés y el alemán (idiomas no latinos), de las que pasan a otros idiomas. Como ejemplo cotidiano, en nuestros relojes electrónicos, para precisar la hora en inglés, se añade am/pm: ante meridiem o post meridiem (antes o después del mediodía). El latín pervive en Astronomía, Botánica, Derecho, Flora, Fauna, Medicina, Química, etc.

 

También sigue siendo el idioma oficial de la Iglesia Católica para sus documentos. Las dos o tres primeras palabras son el título del documento. Por ejemplo, Rerum Novarum (León XIII, 1891); Pacem in Terris (Juan XXIII, 1963); Gaudium et Spes (Concilio Vaticano II, 1965); Populorum Progressio (Pablo VI, 1967); Sollicitudo Rei Socialis (Juan Pablo II, 1988), Evangelii Gaudium (papa Francisco, 2013)… Hasta 1963, en todo el mundo, las misas católicas eran en latín. Ahora, sólo opcionalmente o en ceremonias internacionales.

 

Hay gente sin estudios que sólo sabe del latín que era “la lengua de los curas”. Los ejemplos de autores precedentes desmontan esta percepción reduccionista. El griego y el latín no son, ni deben ser, monopolio confesional o cultural. Son patrimonio de toda la humanidad, pues la ciencia, la literatura y la filosofía de Occidente se han transmitido por ellos.

 

Es tarea de todos conservar, investigar y publicar este legado. Bien lo sabía el filósofo agnóstico Enrique Tierno Galván (+1986), cuando en 1982, siendo alcalde de Madrid, recibió y saludó en latín al papa Juan Pablo II. Y también lo saben en la universidad de Oxford (UK), que premió públicamente, y en latín, la labor política del rey Juan Carlos I de España (abril-1986).

 

APLICACIONES ACTUALES

del LATÍN (ejemplos):

 

CINES

Coliseum, Excelsior, Pax, Rex…

 

COLECTIVOS

Caritas, Opus Dei, Sanitas…

 

DEPORTES

Mens sana in corpore sano, juvenal (+130 d.C.), Sátiras, X

Fortius-Citius-Altius, Plus ultra, Podium, Stadium…

 

DISCOTECAS

Acuarium, Cancer, Gaudeamus, Hippopotamus, Imperator, Piscis, Praesidium, Quo, Stella, Venus…

 

EDITORIALES

Labor, Natura, Orbis, Sal Terrae, Spes, Taurus, Vox…

 

ESPECTÁCULOS

Equus, Gladiador, Imperator, Quo vadis, Terminator…

 

GRUPOS MUSICALES

Exodus, Magnum, Rigor mortis, Status quo, Vulpes…

 

MONUMENTOS, MUSEOS

Auditorium, Capitolium, Regium Museum de Amsterdam,

 

Puerta de Alcalá (Madrid): Rege Carolo III, anno mdcclxxviii:

“Siendo rey Carlos III, año 1778”.

 

SIGNOS DEL ZODÍACO

Aries, Taurus, Geminis, Cancer, Leo, Virgo, Libra, Scorpio, Sagittarius, Capricornus, Aquarius, Piscis.

 

expresiones científicas y temáticas

ASTRONOMÍA

Hypotheses non fingo (newton), Mare fecunditatis…

 

CIENCIAS NATURALES

Canis lupus, Homo erectus, Homo sapiens, Vulpes velox…

 

DERECHO

De facto, De iure, Habeas Corpus, In flagranti, In dubio pro reo, In situ, Ipso facto, Ius, Iustitia, Lex, Motu proprio, Nasciturus, Nemo iudex in causa propria, Persona non grata, Statu quo, Sub iudice…

 

ECONOMÍA

Déficit, Modus vivendi, Per cápita, Status, Superávit…

 

FILOSOFÍA

Amicus Plato, magis amica veritas, aristóteles +322 a.C.

Historia magistra vitae est, cicerón +43 a.C.

Amor meus, pondus meum, agustín de tagaste +430.

Timeo hominem unius libri, tomás de aquino +1274.

Homo homini lupus, hobbes, copiando de plauto +184 a.C.

Sapere aude, kant +1804, en su opúsculo Qué es la Ilustración.

Ecce Homo, nietzsche +1900, autobiografía filosófica.

Tractatus logico-philosophicus, wittgenstein +1951.

Benefac loco illi quo natus es, ortega y gasset +1955,

cita bíblica en Meditaciones del Quijote (1914).

 

GEOGRAFÍA

Campus Stellae (=Compostela), Finisterre (=finis terrae), Hábitat, Iberia (=Hiberia), Mare Nostrum…

 

HISTORIA

Ab urbe condita (=desde la fundación de Roma, año 753 a.C.).

Alea iacta est!, Paso del Rubicón, Julio césar +44 a.C.

Veni, vidi, vici, "telegrama" de césar a Roma, año 47 a.C.

Ave Caesar, morituri te salutant!, saludo de los gladiadores.

Tempora si fuerint nubila, solus eris, ovidio exiliado, +18 d.C.

Nulla dies sine linea, plinio el viejo +79 d.C., Historia Natural.

 

Panem et circenses, juvenal +130 d.C., crítica social en Sátiras.

Cuius regio, eius et religio, Paz de Ausburgo, año 1555.

Primus inter pares (=el presidente no es superior a los demás).

Verba volant, scripta manent (=refrán latino).

 

MEDICINA

Exercitatio anatomica de motu cordis et sanguinis, harvey, en 1628.

Corpore insepulto, In vitro, Micrococus, Penicillum notatum, Rictus, Taenia sagittata, Virus…

 

QUÍMICA

Argentum (Ag), Aurum (Au), Cuprum (Cu), Ferrum (Fe), Plumbum (Pb),  Stannum (Sn), Sulphur (S)…

 

TEOLOGIA

INRI: Iesus Nazarenus Rex Iudaeorum.

RIP: Requiescat in pace.

Semen est sanguis christianorum (tertuliano +222).

Corpus Christi, Totus tuus, Urbi et orbi, Via crucis…

 

VARIOS

Age quod agis (=concéntrate), Bis, Ter, Campus, Curriculum vitae, Duplex, Etcétera (=et coetera), Fortuna, Honoris causa, Lapsus, Lotus, Lux, Placet, Referéndum, Sui géneris, Ultimátum…

 

UN NÚCLEO COMÚN EN OCCIDENTE

 

¿POR QUÉ NO SOMOS TAN “DIFERENTES”?

 

30 ejemplos— Autor: Pedro Mendoza, profesor de OIP

__________________________________________________________________________________________________________

 

LATÍN............. accidens........... acidus.......... actio............. adulescens............ adultus

 

Italiano............ accidente........... acido............ azione............. adolescente............. adulto

 

Castellano....... accidente........... ácido............ acción............ adolescente............. adulto

 

Portugués........ acidente............. ácido............ acçao........... adolescente.............. adulto

 

Valenciano...... accident............. àcid.............. acció.............. adolescent............... adult

 

Francés........... accident............. acide............ action............ adolescent............... adulte

 

Inglés.............. accident............. acid.............. action............. adolescent............... adult

 

 

 

LATÍN............. aedificium......... agricultura........ alienatio............ altitudo........... amicus

 

Italiano............ edificio............... agricultura.......... alienazione.......... altitudine......... amichevole

 

Castellano....... edificio............... agricultura.......... alienación........... altitud.............. amistoso

 

Portugués........ edificio............... agricultura..........alienaçao...........   altitude............ amistoso

 

Valenciano...... edifici................ agricultura.......... alienació.............. altitud..............  amic

 

Francés........... édifice............... agricultura.......... aliénation............ altitude............  amical

 

Inglés.............. edifice............... agricultura.......... alienation............. altitude............ amicable

 

 

 

LATÍN............. amplificare........ angulus........ animatio........... arcus......... augustus

 

Italiano............ amplificare......... angolo..........  animazione.......... arco............ agosto

 

Castellano....... amplificar.......... ángulo..........   animación............ arco............ agosto

 

Portugués........ amplificar......... ângulo..........   animaçao............. arco............ agosto

 

Valenciano...... amplificar.......... angle............  animació..............  arc.............. agost

 

Francés........... amplifier........... angle............   animation............. arc.............. août

 

Inglés.............. amplify.............. angle............  animation............. arc.............. august

..

 

 

LATÍN............. barba......... bellus............. beneficium.......... bestia........... bos

 

Italiano............ barba.......... bello................ beneficio............... bestia............bue

 

Castellano....... barba.......... bello................ beneficio.............. bestia.............buey

 

Portugués........ barba.......... belo................ beneficio.............. besta..............boi

 

Valenciano...... barba.......... bell................. benefice................ bèstia............ bou

 

Francés........... barbe.......... beau.............. benefice................ bête............... boeuf

 

Inglés.............. beard.......... beautiful..........benefit.................. beast.............. beef

 

 

 

LATÍN............. calculus......... candidatus........ capitalis....... castellum....... catena

 

Italiano............ calcolo............ candidato........... capitale........... castelo.............catena

.......................

Castellano....... cálculo............ candidato........... capital............ castillo............. cadena

 

Portugués........ cálculo............ candidato........... capital........... castelo............. cadeia

 

Valenciano...... càlcul.............. candidat............. capital............ castell.............. cadena

 

Francés........... calcul.............. candidat............. capital........... château............ châine

 

Inglés.............. calculus........... candidate........... capital........... castle............... chain

 

 

 

LATÍN............. causa............. celebrare........... cella............. census........... circuitus

 

Italiano............ causa.............. celebrare............ cella.............. censo.............. circuito

 

Castellano....... causa.............. celebrar............. celda............. censo.............. circuito

 

Portugués........ causa.............. celebrar............. cela.............. censo.............. circuito

 

Valenciano...... causa.............. celebrar............. cel.la............. cens................ circuit

 

Francés........... cause.............. célébrer............. cellule........... cens................ circuit

 

Inglés.............. cause.............. celebrate............ cell............... census............. circuit

 

LOS IDIOMAS DURAN MÁS ASÍ

Si aprendiéramos así los idiomas desde pequeños, esto sería más estimulante y más útil, pues es muy difícil olvidar un significado que se sabe en SIETE idiomas a la vez. Según los idiomas, entre el 40% y el 70% del vocabulario habitual ya lo sabemos, sólo nos tienen que enseñar los trucos de acceso, las constantes de conversión. No podemos detenernos aquí en esta didáctica lingüística, pero siempre hay alguien interesado en hacer los idiomas más difíciles de lo que ya son, con el argumento de que “somos diferentes” (= yo sé algo que tú no sabes). Somos diferentes, sí, pero no tanto.

 

El proceso pedagógico debería organizarse al revés del acostumbrado, comenzar por lo que ya conoce el alumno (aprendizaje significativo en Ausubel) y demostrarle que sabe del nuevo idioma más de lo que se imagina. Cuando los alumnos comprueban realmente que no empiezan de cero, se animan más a continuar y a buscar lo específico de ese idioma, su precisión y sus irregularidades. En su inmensa mayoría, ni los currículos estatales o autonómicos, ni las editoriales, ni las universidades preparan al profesorado para este cometido.

 

Los departamentos filológicos (inglés, francés, alemán, castellano, catalán, euskera, galego, griego-latín, etc.) son “soberanos”, no hay temas comunes. Algunos profesores tratan de coordinarse, pero casi siempre son iniciativas particulares, las estructurales son excesivamente recientes. Se acaba explicando al alumno lo mismo cuatro o cinco veces, sólo que “en distinto idioma”.

 

Si añadimos las condiciones habituales con las que se imparte idiomas en un aula típica reglada de 25, 30, 35 ó más alumnos (sin auriculares, sin pantallas, sin aislamiento acústico y, a veces, con presión psicológica concomitante), no hace falta ser adivino para afirmar que las nuevas generaciones en España seguirán muchos años más sin saber idiomas (no sólo latín y griego).

 

La influencia de un idioma no depende sólo de los millones de personas que lo hablan, sino, sobre todo, de su nivel científico y ético. A partir de estos dos, provienen los demás niveles: económico, político, militar, etc. Para que un idioma sea influyente, no basta con dominar por la fuerza, es necesario superar culturalmente. Las culturas que conjugan mejor tolerancia y autodisciplina suelen ser superiores, y acaban siendo imitadas.

 

APLICACIONES ACTUALES del GRIEGO:

Para visualizar la etimología, se hace la trascripción en castellano.

 

COSMOPOLITA

cosmos-mundo y polites-ciudadano =ciudadano del mundo.

 

CRONÓMETRO

cronos-tiempo y metron-medida =medida del tiempo.

 

DISCOTECA

discos-disco y zeke (caja) =caja de discos.

 

EROTISMO

eros-amor. Derivados: erótico-a, erotomanía (delirio erótico).

 

ESTOMATOLOGÍA

stoma-boca y logos-tratado =tratado de la boca.

 

ETIMOLOGÍA

étymos-real y logos-razón =razón del origen real de las palabras.

 

FILÁNTROPO

filos-amigo y ándropos-hombre =amigo del ser humano.

 

FILOSOFÍA

filos-amigo y sofía-sabiduría =amor a la sabiduría.

 

MÉTODO

metá-según y odós-camino =seguir un camino.

 

MICROBIO

micrós-pequeño y bíos-vida =vida pequeña.

 

MONOPOLIO

monos-único y poleo (vender) =vendedor único.

 

POLÍGLOTA

polys-mucho y glotta-lengua =muchas lenguas.

 

PROTAGONISTA

protos-primero y agonistés-atleta, rival, maestro.

 

PSIQUIATRA

psyjé (alma) y iatrós-médico =médico del alma.

 

SEUDÓNIMO

pseudo-fingir y ónoma-nombre =nombre fingido.

 

TAQUICARDIA

tajys-rápido y cardía-corazón =corazón acelerado.

 

TELEPATÍA

tele-lejos y pazos (experiencia) =sentir desde lejos.

 

TELEVISIÓN

tele-lejos y visus (latín)-visión =ver desde lejos.

 

2. EL PLATONISMO

Autor: Pedro Mendoza, profesor de Filosofía

________________________________________________________________________________________________________________

 

platón, el aristócrata

Platón nace el año 427 a.C. en Atenas y muere allí también el 348 a.C. Vive, por tanto, 80 años en un momento crítico e importante para la historia de Grecia, y como se ha visto más tarde, también para la historia de Occidente. Provenía de una familia noble. Aristóteles fue el primero en difundir que Platón inició sus estudios con el filósofo heraclitiano Cratilo. Platón tenía unos 20 años cuando se cree que conoció a Sócrates, que tenía entonces 63 años. Las relaciones entre los dos duraron ocho años, hasta que en 399 Atenas condenó a Sócrates a beber la cicuta.

 

Según el Fedón, Platón, enfermo, no pudo asistir a los últimos momentos de la vida de Sócrates, cuya muerte fue para Platón posiblemente la experiencia de la injusticia misma, el escándalo por excelencia, a partir del cual los aspectos de la filosofía, así como su vocación política, aparecieron definitivamente. Vinculado a la aristocracia, Platón participó de las críticas que Sócrates hizo contra los principios y las costumbres de aquella democracia.

 

Sin embargo, a pesar de los vínculos familiares que lo ligaban con algunos de los instigadores del golpe de Estado de “los Treinta”, la oligarquía instaurada en 403–402 no le satisfacía: “Yo me alejaba de las abominaciones que entonces se cometían”, decía en la Carta VII. [1] Aunque los dirigentes democráticos no hubieran sido directamente responsables de la muerte de Sócrates, este "escándalo" no mejoró los sentimientos de Platón hacia la democracia recuperada.

 

Marchó por un tiempo a Megara, donde lo acogieron Euclides “El Socrático” y su grupo. De su regreso a Atenas datan sus primeros diálogos, así como un primer grupo de amigos cuyo centro fue él mismo: la Academia estaba en su mente. Empezaron entonces los años de viajes: Egipto, Cirene, donde se encontró con los protagonistas del futuro Teéteto, Teodoro el Matemático y Arístipes de Cirene, que estuvieron con Sócrates.

 

Un segundo viaje lo llevó al sur de Italia. Invitado por Dionisio el Viejo, tirano de Siracusa, Platón viajó seguidamente a Sicilia. Pero su estancia en la corte del tirano, en la que reinaba una vida disoluta en extremo, fue breve: un conflicto sobre el que no se sabe casi nada, pero que no es difícil de imaginar, pronto lo enfrentó con Dionisio. Esta primera aventura siciliana tendría un fin picaresco. El barco en el que iba Platón hizo escala en Egina, donde Platón fue hecho esclavo, pero reconocido por un tal Enniceris con el que se había encontrado en Cirene, Platón fue finalmente rescatado y liberado. En el año 387, regresó a Atenas.

 

Compró entonces el gimnasio y un pedazo de tierra situados al noroeste de la ciudad y fundó allí la Academia (que era el nombre del lugar), primera escuela de filosofía cuya existencia es históricamente incontestable. Jenócrates, Heráclides de Ponto, Eudoxo de Cnido, Teéteto y Aristóteles figuraron entre los maestros.

 

Dionisio el Viejo murió el año 367, y su hijo Dionisio el Joven le sucedió en el trono. Dion, el cuñado del primero, propuso entonces a Platón (del cual había sido alumno) que volviera a Siracusa. Algunos dicen que Platón vio en este ofrecimiento la ocasión de poner a prueba los principios, intentando convertir al joven tirano en filósofo. Confió la Academia a Eudoxo.

 

Pero a un recibimiento caluroso sucedió rápidamente la desconfianza. Dion y Platón fueron víctimas de la sospecha de querer ejercer el poder por su propia cuenta. El primero fue exiliado y Platón fue un tiempo prisionero en el palacio real, hasta que, obligado el propio Dionisio a una expedición militar, decidió liberarlo. Esta fue la segunda gran aventura de Platón. Entonces Platón permaneció seis años en Atenas. Pero en el año 361 Dionisio lo llamó de nuevo: “¡Mientras que Sicilia e Italia me atraían, Atenas, en cierto modo, me empujaba hacia fuera!.[2]

 

Así que Platón confió la Academia a Heráclides de Ponto y volvió a marchar a Siracusa, donde nuevamente se produjeron desavenencias con Dionisio, que lo tuvo retenido. Fue necesaria la intervención de Arquitas de Tarento, que incluso envió un barco para llevárselo a Atenas y saliera sano y salvo de la tercera aventura: “sólo el hombre tropieza tres veces en la misma piedra” —diría cualquier filósofo que no fuera Platón.

 

 

[1] PLATÓN, citado por HOLLIER, Devis, "Platón", en Enciclopedia Nueva Larousse (1981): Barcelona, Plaza & Janés, tomo 32, p. 10.060. Tomo de estas páginas una parte de esta síntesis.

 

[2] PLATON, citado por HOLLIER, Devis, "Platón", en Enciclopedia Nueva Larousse (1981): Barcelona, Plaza & Janés, tomo 32, p. 10.060.

 

 

Por su parte, Dion no renunciaba a sus ambiciones. Con unos amigos afines a Platón formó una pequeña tropa, desembarcó en Sicilia y entró en Siracusa, donde instauró una dictadura. Pero tres años más tarde (354), aquel para el cual Platón no había dejado de ser el rey filósofo que prometía la realización de la República, fue asesinado por el más allegado de sus amigos, Calipos, también “platónico”. Platón, enfrentado a su idealismo y a la pura realidad, continuó dando clases en Atenas y escribiendo. Estaba finalizando las Leyes cuando le sobrevino la muerte (384). Su vida y su obra serían duraderas para la civilización ulterior.

 

la obra de platón

“La obra de Platón continúa el ideal socrático. La intención platónica se moverá por la misma inquietud de querer decir con certeza lo que son las cosas. Pero se percata de que para ello no es suficiente la discusión y la búsqueda socrática bien intencionada. Adelantando sus conclusiones, Platón tendrá claro que nada podrá ser dado como definitivamente cierto o falso (justo o injusto, bello o no bello, sano o no sano) si dejamos que particularmente cada hombre defina por su cuenta lo que las cosas son” [1].

 

"Todo el platonismo tendrá como inquietud buscar esa garantía de objetividad para nuestro lenguaje, que, a su vez, es garantía de objetividad moral. La filosofía, por tanto, a pesar de las diversas formulaciones, obedece a la única y profunda intención de ser la verdadera sabiduría que conoce, no las particularidades (las cosas bellas, o justas, o estos árboles), sino lo que hace que lo bello sea bello. Filósofos son los que: pueden alcanzar lo que siempre se mantiene igual a sí mismo y no son los que andan errando por multitud de cosas diferentes". [2]

 

“Este conocimiento de lo absoluto —añade Maceiras— es la ciencia verdadera (Teéteto, 145 e), ciencia de las ideas, vejada y despreciada por los sabios de este mundo (Teéteto, 174 b, c) y socialmente vilipendiada por su sentido no práctico (República, 496 b; 517 d). Ciencia que —de ello es consciente Platón— no se podrá colmar en este mundo, mientras el alma se encuentre en un estado empírico.

 

Por eso, si por una parte el filósofo debiera gobernar la república porque es el que conoce lo más universal (República, 490 b), por otra, la filosofía, en virtud de la limitación de nuestro conocimiento y de la insuficiencia moral en que nos vemos obligados a vivir, debe ser ejercicio para la muerte (Fedón, 67 e), momento en que la limitación se acaba y se hace posible el conocimiento de lo esencial".[3] Fundada sobre un estudio estilístico y sobre estadísticas verbales (Lewis Capbell, 1867, y Wilhelm Dittenberger, 1881), se admite la obra de Platón  Diálogos clasificada en tres grupos casi cronológicos:

 


 

[1] MACEIRAS, M. (1987): ¿Qué es filosofía? El hombre y su mundo. Madrid, Cincel, p. 84.

 

[2] PLATÓN, rememorado por MACEIRAS, M. (1987): ¿Qué es filosofía? El hombre y su mundo. Madrid, Cincel, p. 84. Las

negritas son mías. Y la frase en cursiva, subrayada en el original, se refiere a República, 484 b.

 

[3] MACEIRAS, M. (1987): ¿Qué es filosofía? El hombre y su mundo. Madrid, Cincel, p. 85.

 

 

1. Diálogos de Juventud. Antes de sus viajes (390). Son Hipias Menor (de la mentira), Hipias Mayor (de lo bello), Ion (Ilíada), Protágoras (sofistas), Apología de Socrates, Critón (el deber), Alcibíades (naturaleza del hombre), Cármides (sabiduría), Lackes (del coraje), Lisis (de la amistad), Eutifron (de la piedad), Gorgias (retórica), y el libro 1 de la República (antes, Trasímaco).

 

2. Diálogos de Madurez. Concluyen hacia el 361. Son Menexeno (de la oración fúnebre), Menón (virtud), Eutidemo (eurística), Cratilo (sobre la justeza de los nombres), Banquete (del amor), Fedón (del alma), República (de la justicia), Fedro (de la belleza), Teéteto (de la ciencia) y Parménides (de las ideas).

 

3. Diálogos Últimos. Sofista (del ser), Político (de la realeza), Timeo (de la naturaleza), Critias (de la Atlántida, inacabado), Filebo (del placer) y Leyes (de la legislación).

 

“Filosofar ‑se dice en el Fedónes aprender a morir”. [1] Esta liberación es la ocasión de la reminiscencia, por la cual el alma encuentra las ideas de las que se había alimentado en el mundo supraceleste. Allí seguía el cortejo de los dioses, pero una vida corporal posterior le hizo olvidar su origen.

 

Platón influyó muchísimo en la concepción dualista del cristianismo. Su influjo no llega sólo hasta Santo Tomás de Aquino, sino que pervive bajo muchas capas hasta la actualidad. San Agustín será el transmisor de las ideas de Platón. Aunque San Agustín pensó por sí mismo y no fue un simple copista de Plotino o de Platón, sin embargo, su filosofía de base es platónica. Pero antes, resumamos, en visión de conjunto, qué sea el platonismo y sus distintos enfoques.

 

continuadores de platón

 

La Academia

¿Podemos realmente encasillar una época como platonismo? Si la filosofía es metafísica, que opone lo sensible a lo inteligible y somete lo primero a lo segundo, toda filosofía sería platónica por naturaleza. [2] De momento, la tendencia o escuela que Platón fundó, sobrevivió casi diez siglos a su fundador, aunque es cierto que bastaron tres para desvirtuar su doctrina.

 

Se designan por Vieja Nueva Academia los primeros tiempos de esta institución. La competencia que otras escuelas como el Liceo fundado por Aristóteles, o el Pórtico estoico, va borrando progresivamente el recuerdo de la filosofía platónica.

 

Los escolarcas de La Vieja Academia fueron: Espeusipo (sobrino de Platón) de 348 a 339, Jenócrates de 339 a 315, Polemón de 315 a 269 y Crates de 269 a 268. Todos orientaron el platonismo hacia una metamatemática. Lo cual, al prolongar las doctrinas no escritas de Platón sobre los números, los acerca al pitagorismo.

 

Con la Nueva Academia, los escolarcas fueron Arcesilao de Pitane, Lacides, Telecles, Evandro, Hegesinus, Carnéades, Clitómaco y Filón de Larisa, que murió en Roma. Poco a poco, el dogmatismo platónico se fue viendo muy criticado o bien abocado al escepticismo.

 

 

[1] PLATON, citado por HOLLIER, Devis, "Platón", en Enciclopedia Nueva Larousse (1981): Barcelona, Plaza & Janés, tomo 32, p. 10.061.

 

[2] HOLLIER, Devis, "Platón", en Enciclopedia Nueva Larousse (1981): Barcelona, Plaza & Janés, tomo 32, p. 10.062. Este capítulo, continuadores de platón, es una adaptación del artículo de Hollier.

 

 

Roma

"Plato deus ille noster" —escribía Cicerón.[1] Pero esta admiración que Cicerón no escatima a Platón, se debía a la belleza de sus escritos y a la noble vida de Platón, más que a su filosofía. Los romanos no eran filósofos, sino pragmáticos e inmediatistas (y por lo tanto, eclécticos). Un platonismo light convivió en Roma con el estoicismo, el epicureísmo o el aristotelismo. No obstante, especial convergencia tuvieron los elementos místicos platónicos y pitagóricos.

 

Al menos, esto es lo que se sugiere del pensamiento de Filón de Alejandría, del legendario Apolonio de Tiana, de varios escritos de Plutarco, de las obras filosóficas de Apuleyo (autor de un De Platone) y, sobre todo, de las doctrinas gnósticas de inspiración judeocristiana o “egipcia”, que se multiplicaron a partir del siglo 1 (Numenio de Apamea, Amonio).

 

El neoplatonismo

Plotino fue, en Alejandría, alumno de Amonio. Se considera a Plotino “fundador” del neoplatonismo, corriente que se ha definido, según J. Trouillard, como: “recuperación de las grandes doctrinas helénicas a la luz del platonismo, gran curiosidad por las sabidurías y religiones orientales, búsqueda de la salud tanto como de la verdad, tendencia a plantear un proceso integral, una trascendencia intransigente aliada a una inmanencia mística”.[2]

 

El neoplatonismo, tanto en Roma como en Alejandría, no estuvo libre de prácticas mágicas, más o menos esotéricas. En realidad, agrupaba en semiclandestinidad a las religiones orientales, cada vez más asfixiadas por los progresos del cristianismo. En Plotino personalmente, la filosofía ocupa un lugar análogo al que las matemáticas ocupaban en Platón. Debe a Platón la doctrina del Uno, que es para Plotino la primera hipóstasis.

 

El Uno está por encima del Ser (como en Platón el Bien): “Para que el Ser sea, es necesario que el Uno no sea el Ser.” El desarrollo se debe al Parménides. Porfirio, que ayudó a Plotino en la dirección de la escuela que éste tenía en Roma, Amelios, Jámblico, Proclo, sobre todo, y Damascios, prolongaron el pensamiento de Plotino hasta el siglo VI.

 

El renacimiento

”Latinitas nostra Platonis opera non cognovit”, dijo Abelardo. [3] Durante la Edad Media también hubo platónicos, pero algunos lo fueron sin saberlo, pues los únicos textos accesibles eran las traducciones del Timeo (hechas en el siglo IV por Chalcidio), la del Menón y la del Fedón (realizadas por Aristipo, 1154 y 1156). A finales del siglo XIV, estos tres Diálogos eran los únicos que se podían leer.

 

En la reaparición de Platón, Petrarca desempeñó un papel esencial. No porque tuviera un conocimiento profundo y extenso del platonismo, sino por sus escritos y sus investigaciones, que iniciaron el despertar del platonismo. Después de su muerte, aparecieron las traducciones de Leonardo Bruni: Fedón en 1405, Gorgias en 1409, Critón y Cartas en 1423, Apología en 1424.

 

A través de Marsilio Ficino (1433‑1499), fundador de la Academia Florentina, el platonismo llegó a toda Europa. En su Diálogo sobre los dos mayores sistemas del mundo, Galileo rechazó el aristotelismo y vinculó al platonismo el futuro de la ciencia. Al mismo tiempo, toda la literatura y todos los salones acogen el llamado amor platónico.

 

 

 

[1] CICERÓN en Atticus IV, 6, citado por HOLLIER, Devis, "Platón", en Enciclopedia Nueva Larousse (1981): Barcelona, Plaza & Janés, tomo 32, p. 10.062. La expresión de Cicerón podría traducirse como "Platón, aquel ídolo nuestro" Literal: "aquel dios nuestro" (= lo teníamos como un dios).

 

[2] TROUILLARD, J., citado por HOLLIER, Devis, "Platón", en Enciclopedia Nueva Larousse (1981): Barcelona, Plaza & Janés, tomo 32, p. 10.062.

 

[3] Pedro ABELARDO, filósofo y teólogo francés (1079‑1142), citado por HOLLIER, Devis, "Platón", en Enciclopedia Nueva Larousse (1981): Barcelona, Plaza & Janés, tomo 32, p. 10.063. Traducción: "Nuestro mundo latino no ha conocido las obras de Platón".

 

Agustín de Tagaste “bautiza” a Platón

Aunque hay razones sobradamente conocidas para considerar a San Agustín un astro que brilla con luz propia, no es menos lógico reconocer en la línea del obispo de Hipona una veta platónica e idealista, además de dualista y amiga de la intuición “cordial”.

 

Agustín de Tagaste es el primer gran pensador de la nueva cultura cristiana que aborda con exuberancia todos los problemas ideológicos que comporta la nueva situación del cristianismo, que ha pasado de ser perseguido a garante de la ortodoxia, de las catacumbas a las basílicas.

 

Esta nueva situación obliga a los nuevos cristianos a responder a problemas formales que no eran prioritarios en los tiempos del circo y de los leones. Agustín vive ese momento y es testigo de la caída de un imperio de casi mil años. Es consciente de que está ante un gran cambio de época y de que habrá que rehacer el bagaje teológico y filosófico ante la nueva realidad.

 

Agustín no conoció la lengua griega como para leer a sus autores directamente en los originales legados. Su formación fue la de un latino puritano, aunque luego redescubriría su origen africano en contacto con su pueblo natal. Así que se valió del latín para la interpretación y estudio de la riqueza helénica. Se ha transmitido su nombre con mucha más popularidad que el de Plotino por varias razones conocidas, aunque es bien sabido que Agustín bebió en Plotino el pensamiento de Platón.

 

Platón se ha mantenido en el subconsciente europeo mucho tiempo, no sólo hasta el renacimiento, sino incluso más tarde, en reacción al racionalismo cartesiano y leibniziano. Comentamos la vida y obra de Agustín de Tagaste, tomando como icono uno de sus libros más famosos, que creó el estilo literario autobiográfico: Confesiones.

 

 

 

agustín el africano

El hombre concreto

San Agustín es una de esas personas imposibles de ser asimiladas a la abstracción. No se puede hablar de él sin hablar de su época. La vivió tan intensamente que es una de sus grandes referencias, tanto filosófica como históricamente. Su momento es uno de los más difíciles, culturalmente hablando. Un imperio de casi mil años está a punto de caer. Otra cultura, otra simbiosis está acercándose. A él le ha tocado una tarea decisiva en ese intervalo; asimilar la caída de un imperio del que no sólo se siente parte sino protagonista, y crear otros cauces de identidad en la nueva etapa de cristiandad que está a las puertas.

 

Cuando Agustín tiene 26 años, el emperador Teodosio, siguiendo históricamente las consecuencias del Edicto de Milán por Constantino (año 313) y el devenir de los acontecimientos, implanta el cristianismo en el Imperio. Todos los pueblos que le estaban sometidos debían “vincularse a la fe comunicada a los romanos por el apóstol Pedro”.[1] No debió impresionarle mucho esta declación oficial, pues tarda todavía seis años en sufrir la descarga de la conversión. Además, no era Agustín una mente apropiada para la sumisión.

 

La figura de Agustín de Tagaste es crucial desde distintos enfoques. En primer lugar, para los filósofos, ha hecho de transmisor entre Platón y el cristianismo. Es verdad que Plotino está delante, pero hacía falta alguien de peso en la nueva cultura para “bautizar” a Platón y darle carta de ciudadanía.

 

Hasta este momento, el cristianismo andaba un poco perdido filosóficamente, sin un sistema ideológico de conjunto, con una herencia judía y profética más que especulativa. Y con el nuevo estatus sociológico, ya no se podía andar simplemente citando la Biblia, que reflejaba más bien la evolución de un pueblo nómada y no la de un pueblo instalado o urbano como el griego e incluso el romano. Cuando Agustín, junto a san Ambrosio de Milán, comenzó a leer la Biblia, su primera reacción fue clara: un estilo “indigno de ser comparado con la dignidad de Tulio” (Cicerón). [2]

 

En segundo lugar, Agustín es un creador y un testigo histórico de excepción, que combina un sentido popular y periodístico con una erudición y originalidad propias de un hombre atípico, de esos que son escasos en cada época. Una maravillosa combinación de cerebro, corazón y experiencia, cuyo resultado es la sabiduría. Para Agustín, “la ciencia está siempre sometida a la sabiduría”.[3] Curiosa máxima y digna de ser aplicada a muchos laboratorios, asesorías y cátedras del siglo XXI.

 

En tercer lugar, Agustín es una figura prominente del Occidente cristiano, no sólo en cuanto cristiano, sino en cuanto humanista. El agustinismo es el río que perpetúa la obra de este hombre en la religión cristiana. En el siglo XIV, había hasta 2.000 conventos de agustinos, y "en el año 1567, el papa Pío V los colocó entre las órdenes mendicantes, después de los carmelitas. Lutero fue agustino”.[4]

 

Por otra parte, significó el símbolo pendular frente a la decadencia de la inoperativa Escolástica academicista, encerrada en sus sutilidades. Además, “la influencia de san Agustín fue inmensa sobre todo en el siglo XVII francés”.[5]

 

 

 

[1] TEODOSIO, emperador, citado por PIERRARD, P., "Agustín (san)", Enciclopedia Nueva Larousse (1979), Barcelona, Plaza & Janés, tomo 1, p. 269.

 

[2] RIQUER, Martin de‑VALVERDE, José Maria (1984): "La literatura antigua en griego y en latín", en Historia de la Literatura Universal. Barcelona, Planeta, tomo 1, p. 557.

 

[3] PIERRARD, P., "Agustín (san)", Enciclopedia Nueva Larousse (1979), Barcelona, Plaza & Janés, tomo 1, p. 271.

 

[4] PIERRARD, P., "Agustín (san)", Enciclopedia Nueva Larousse (1979), Barcelona, Plaza & Janés, tomo 1, p. 274.

 

[5] PIERRARD, P., "Agustín (san)", Enciclopedia Nueva Larousse (1979), Barcelona, Plaza & Janés, tomo 1, p. 270.

 

Biografía

Agustín nace en Tagaste, hoy Suq Ahras, ciudad de Tunicia, el año 354. Era un 13 de noviembre. La formación de Agustín, en Madaura y en Cartago, fue esencialmente latina. No llegó a ser un helenista. A los griegos los estudió en texto latino. Su padre fue un pequeño funcionario pagano, llamado Patricio. Y su madre, una cristiana, Mónica. En Cartago, fue un estudiante “liberado”, tuvo aventuras amorosas, de las que le nació un hijo a los 18 años, llamado Adeodato, de una joven con la que permaneció luego unido unos catorce años.

 

Al año siguiente, una ardiente meditación del Hortensius de Cicerón le inclinó hacia la filosofía. En ese periodo, veía la Biblia como un libro para espíritus limitados. No se imaginaba entonces que, en su obra posterior, la citaría textual y formalmente 42.816 veces (!), 13.276 citas del Antiguo Testamento y 29.540 citas del Nuevo. [1]

 

Antes de instalarse en Cartago, intentó hacerlo en Tagaste, pero la vida de su pequeña ciudad se le hacía insoportable y estrecha. En 383, obtiene cátedra de elocuencia en Roma y en 384, en Milán, donde se convirtió en orador oficial. Allí, la lectura de Platón, y sobre todo de Porfirio y Plotino, le introdujo en el neoplatonismo milanés. En 386, a los 32 años, se convierte al cristianismo, y en la Pascua del 387 se bautiza, junto con su hijo Adeodato, de 15 años, que, por cierto, morirá dos años después.

 

Su madre, que tuvo gran influencia en su vida, muere en el otoño de ese mismo año 387. Y al año siguiente, Agustín vende todo lo que poseía, lo da a los pobres y se retira a su pueblo natal. Se hace sacerdote y su personalidad pronto es reconocida. Es ordenado obispo en 395. Y desde 396, hasta la muerte, en 430, figura como “el obispo de Hipona” (en la actual Argelia).

 

Termina de escribir De civitate Dei el año 427. Y en 429, Genserico y los vándalos invaden Numidia. Posidio, el primer biógrafo de Agustín, describe ese momento histórico y simbólico. Agustín agoniza, está muriendo el imperio romano:

 

“Dispuso la Divina Providencia que numerosas tropas de bárbaros crueles, vándalos y alanos, mezclados con los godos y otras gentes venidas de Hispania, dotadas de toda clase de armas y avezadas a la guerra, desembarcaran e irrumpieran en África […]. Penetraron en nuestras provincias, dejando en todas ellas huellas de su crueldad y barbarie, asolándolo todo con incendios, saqueos, pillajes, despojos y otros innumerables y horribles males. No tenían ningún miramiento al sexo ni a la edad; no perdonaban a sacerdotes y ministros de Dios, ni respetaban los ornamentos sagrados ni los edificios dedicados al culto divino”. [2]

 

 

[1] PIERRARD, P., "Agustín (san)", Enciclopedia Nueva Larousse (1979), Barcelona, Plaza & Janés, tomo 1, p. 274.

 

[2] POSIDIO, citado por RIQUER, Martin de‑VALVERDE, José Maria (1984): "La literatura antigua en griego y en latín", en Historia de la Literatura Universal. Barcelona, Planeta, tomo 1, p. 560.

 

 

En junio de 430, Genserico pone sitio a Hipona. Y el 28 de agosto, muere Agustín. Ha nacido otra época. El lema de su pensamiento [1] fue intellige ut credas, crede ut intelligas, de su célebre texto del sermón 43. Para Agustín, la verdad trasciende al hombre. El pensamiento es, de alguna manera, "memoria de Dios", y la materia (en contra de Platón) no es mala, ni el cuerpo del hombre es la prisión del alma. [2]

 


[1] GILSON, E., La filosofía en la Edad Media. Madrid 1976, Gredos, p. 119. Traducción: "Intenta entender para creer e intenta creer para entender" (la traducción es mía).

 

[2] Ibídem, p. 126.

PRINCIPALES OBRAS DE SAN AGUSTÍN  [1]

 

escritos autobiográficos

 

Confesiones (13 libros), años 397-400, Cántico de alabanza de Agustín, culpable ante le grandeza y la bondad de Dios.

 

Retractaciones (2 libros), años 426-427, Retractación, es decir, la visión o recapitulación explicativa de su obra.

 

Cartas (unas 300), años 386-429, Cartas teológicas, polémicas, exegéticas, históricas.

 

obras filosóficas y literarias

 

Contra los Académicos (3 libros), año 386, Primera obra escrita después de su conversión, contra el escepticismo.

 

De la vida feliz, año 386, La auténtica dicha es el consentimiento de Dios.

 

Del Orden (2 libros), año 386, El papel del mal en el designio de la Providencia.

 

Soliloquios (2 libros), años 386-387, Diálogo con tu razón, preludio de las Confesiones.

 

De la inmortalidad del alma, año 387, Prueba de la inmortalidad del alma basándose en la eternidad de la verdad.

 

Del maestro, año 389, Diálogo con su hijo Adeodato.

 

De la música (6 libros), 389, Técnica del ritmo, de la métrica.

 

obras apologéticas y polémicas

 

contra los paganos

 

La ciudad de Dios (22 libros), años 413-427, Las dos ciudades: la acción de Dios en el mundo y en la historia.

 

De la verdadera religión, año 390, La Iglesia está fundada en la historia de la religión y en los profetas.

 

De la utilidad de creer, La fe, fundada en la consistencia de la Iglesia.

 

Seis cuestiones contra los paganos, año 408: Respuesta a las burlas paganas al culto, la resurrección.

 

contra los maniqueos

 

El libro de las herejías, años 428-429, Informe sobre 88 herejías, desde Simón el Mago hasta Pelagio.

 

Sobre las costumbres católicas y las costumbres maniqueas (2 libros), años 388-390, Oposición total en las costumbres.

 

Libro de dos almas, año 392, Contra el dualismo maniqueo.

 

Del libre albedrío (3 libros), años 388-394, Sobre el origen del mal, que se encuentra en la libertad.

 

Libro de la buena naturaleza contra los maniqueos, año 399: Todo ser, creado por Dios, es bueno en su esencia.

 

contra los donatistas

 

El Salmo contra los donatistas, año 394, Canto rítmico. Refutación del cisma.

 

Del bautismo contra los donatistas (7 libros), año 401, Exposición histórica de la validez del bautismo.

 

Contra las cartas de Petiliano (3 libros), años 401-405, Refutación del obispo donatista de Cirta.

 

Contra Gaudencio (2 libros), años 419-420, Escrito dirigido contra el obispo donatista Gaudencio.

 

contra los pelagianos

 

De los méritos de los pecadores (3 libros), años 411-412, Contra la impecabilidad pelagiana.

 

De la naturaleza y de la gracia, año 415, Refutación del De natura de Pelagio.

 

De los hechos de Pelagio, año 417 Explicación de las Actas del Concilio Antipelagiano de Dióspolis (Lydda).

 

De la gracia de Cristo y del pecado original (2 libros), año 418, Posterior a la condenación en Roma de Pelagio y Celestio.

 

Contra Juliano (6 libros), año 421, Refutación de un defensor de Pelagio.

 

contra los semipelagianos

 

De la gracia y del libre albedrío, año 425, Afirmación de la gratuidad de la gracia.

 

Carta a Vitalis de Cartago, año 427, Exposición de la herejía Semipelagiana.

 

Libro sobre la predestinación de los fieles, años 428-429, Gratuidad de la primera gracia, fundamento de la predestinación.

 

contra los arrianos

 

Contra el Obispo arriano Maximino, año 428, Demostración de la consustancialidad y de la igualdad de las personas divinas.

 

obras exegéticas

 

La doctrina cristiana (4 libros), años 396-426, Primer tratado de exégesis de la historia de la Iglesia.

 

Del Génesis (12 libros), años 401-414, Exégesis del relato de los orígenes.

 

Homilías sobre los salmos, años 394-418, Obra que se prolongó a lo largo de su vida. Modelo de elocuencia popular.

 

Del sentido de los evangelios, año 400, Intento de conciliación entre las aparentes contradicciones de los evangelios.

 

Del sermón de la montaña (2 libros), año 394, Notable resumen de la teología moral de Jesús.

 

Exposición de 84 proposiciones de la Carta a los Romanos, años 393-395, Comentarios realizados en el monasterio.

 

exposición de la fe y de la moral

 

Opúsculo para Laurencio, años 421-422, Síntesis sobre las tres virtudes teologales.

 

Diversas respuestas a Simpliciano (3 libros), año 396, Su más clara exposición acerca de la gracia.

 

De la Trinidad (15 libros), años 399-419, La obra dogmática más importante de San Agustín.

 

Del bien del matrimonio, año 401, Tratado completo acerca de los deberes de los esposos.

 

Libro de la santa virginidad, año 401, Elogio del voto perpetuo de continencia.

 

Del trabajo de los monjes, año 401, Recomienda el trabajo conventual.

 

obras pastorales

 

Sermones (565 auténticos): Sobre la Escritura, sobre las distintas solemnidades, sobre el matrimonio, sobre diversos asuntos.

 

Rudimentos de catequesis, año 399, Agustín expone dos métodos de instrucción.

 

 

 

[1] Tomado de Enciclopedia Nueva Larousse (1979), Barcelona, Plaza & Janés, tomo 1, p. 272.

 

LAS CONFESIONES

En esta obra, en 13 libros, escrita entre los años 397 y 400, se dan cita todas sus ideas filosóficas. [1] La escribe en su plena madurez, y es la obra más famosa. No puede equipararse a las autobiografías -aun las más ilustres- escritas antes que él. [2]  En las Confesiones ha aparecido algo nuevo, la espontaneidad más inmediata, y  no ha sufrido eclipses en la historia de nuestra cultura, se ha leído y admirado en todas las épocas, por encima de las modas ocasionales.

 

Influyó decisivamente en el humanismo europeo: “Quid est cor meum nisi cor humanum” —afirma en De Trinitate. [3]  En ésta como en todas las obras, siempre hay un fondo de retórica y estilo cuidado (no en vano fue profesor de oratoria), pero está claro que no es lo que más le importa: "Y a mí, ¿qué me importan las exigencias de los gramáticos? Es mejor que me entendáis con mis barbarismos [...] Es preferible que me critiquen los gramáticos a que no me entienda el pueblo". [4] 

 

Se repite en esta obra su sed de verdad, la misma que todos los filósofos serios han evidenciado: “Cuando dicen verdad, amo yo lo que dicen, no porque sea de ellos, sino porque es verdadero” (sed quia verum est)[5] Se identifica la verdad con la experiencia de Dios: "La vida feliz es gozo de la verdad, es decir, es gozo de ti, Dios, que eres la verdad"[6]

 


 

[1] GILSON, E., La filosofía en la Edad Media. Madrid 1976, Gredos, p. 120.

 

[2] RIQUER, Martin de‑VALVERDE, José Maria (1984): "La literatura antigua en griego y en latín", en Historia de la Literatura Universal. Barcelona, Planeta, tomo 1, p. 558.

 

[3] Ibídem, p. 559. Traducción: "¿Qué es mi corazón sino un corazón humano?"

 

[4] AGUSTÍN de Tagaste, citado por RIQUER, Martin de‑VALVERDE, José Maria (1984): "La literatura antigua en griego y en latín", en Historia de la Literatura Universal. Barcelona, Planeta, tomo 1, p. 559.

 

 

[5] AGUSTÍN de Tagaste, citado por RAMÓN GUERRERO, R. (1988), San Agustín. Textos, p. 1 (Apuntes para el Aula).

 

[6] AGUSTÍN de Tagaste, Confesiones X, 23, 33, citado por RAMÓN GUERRERO, R. (1988), San Agustín. Textos, p. 13 (Apuntes para el Aula).

libro x

Como de costumbre, comienza Agustín con una oración ante Dios y un reconocimiento de su insignificancia, aunque esto no debe ser entendido como un masoquismo o complacencia en la propia debilidad. A pesar de sus limitaciones, él sabe que no puede ni debe prescindir de la razón: “Haced las cosas como si todo dependiera de vosotros, sabiendo que todo depende de Dios”, dice repetidas veces en su vida.

 

"Mi gemido es testigo de que yo no me gusto"[1] Es consciente de que habla el Agustín de ahora, no el del pasado.: "Este es el fruto de mis confesiones, no de lo que he sido, sino de lo que soy" [2]  Sin embargo, va a tener en cuenta en este libro una facultad que nos acerca al pasado y que, para Agustín, despierta una curiosidad especial. Esta facultad es la memoria.

 

La memoria

“Allí me encuentro conmigo mismo”[3] Y más adelante añade: "Yo sé qué es la gramática, la pericia dialéctica, y cuántos los géneros de cuestiones; y lo que de estas cosas sé, está de tal modo en mi memoria que no está allí como la imagen suelta de una cosa cuya realidad se ha dejado fuera, o como la voz impresa en el oído, o como el perfume [...]. Todas estas cosas no son introducidas en la memoria, sino captadas solas sus imágenes con maravillosa rapidez y depositadas en unas como maravillosas celdas de las cuales salen de modo maravilloso cuando se las recuerda". [4]

 

“También contiene la memoria las razones y leyes infinitas de los números y dimensiones”[5] "Igualmente en la memoria se hallan las afecciones del alma: deseo, alegría, miedo y tristeza". [6] "Desde que te conocí, permaneces en mi memoria y aquí te encuentro cuando me acuerdo de ti". [7] "¡Tarde te amé, belleza tan antigua y tan  nueva, tarde te amé! Y mira por dónde tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba"...[8] Agustín tiene fijaciones platónicas, y entiende que dentro de uno msmo está la verdad: sólo hay que recordarla, interiorizarse, somos memoria de Dios.

 


 

[1] AGUSTÍN de Tagaste, Confesiones X, 2: “Gemitus meus testis est displicere me mihi”. Citado por CUSTODIO, A. (1962): Obras de San Agustín. Madrid, BAC, tomo II, p. 376.

 

[2] AGUSTÍN de Tagaste, Confesiones X, 4, 6: “Non qualis fuerim, sed qualis sim”.

 

[3] Ibidem, X, 8, 14: "Ibi mihi et ipse occurro meque recolo".

 

[4] AGUSTÍN de Tagaste, Confesiones X, 9, 16. Hoy llamamos neuronas a las “celdas” de Agustín.

 

[5] Ibídem, X, 12, 19.

 

[6] Ibídem, X, 14, 21-22.

 

[7] Ibídem, X, 24, 35.

 

[8] Ibídem, X, 27, 38: "Sero te amavi, pulchritudo tam antiqua et tam nova, sero te amavi. Et ecce intus eras et ego foris"…

 

 

interiorización y observación

Nuestro autor tenía unas especiales dotes para la interiorización o autoanálisis y también para la observación. Como es muy extensa la gama de temas y agudezas, nos limitaremos a entresacar algunas citas textuales en temas puntuales.

 

“Combato todos los días contra la concupiscencia del comer y beber, porque no es esto cosa que pueda cortar de una vez, con ánimo de no volver a ello, como lo pude hacer con el concúbito […] Del encanto de los perfumes no cuido demasiado. Cuando no los tengo, no los busco; cuando los tengo, no los rechazo, dispuesto a carecer de ellos siempre”.[1]

 

Sigue Agustín describiendo los peligros que acechan a través de los otros sentidos: oído, vista, tacto. Pero nos vamos a detener en otras típicas observaciones de su época y de su entorno.

 

“Ya no contemplo, cuando se realiza en el circo, la carrera del perro tras la liebre; pero en el campo, cuando por casualidad paso por él, todavía atrae mi atención aquella caza y me distrae tal vez hasta de algún gran pensamiento y me hace salir del camino, no con el jumento que me lleva, sino con la inclinación del corazón; y si tú no me amonestaras en seguida, me quedaría como iluso, hecho un bobo.

 

“¿Y qué decir cuando, sentado en casa, me llama la atención el estelión que anda a la caza de moscas, o la araña que induce una y más veces a la caída en sus redes? ¿Acaso porque son animales pequeños no es el efecto el mismo? […] Y de cosas por el estilo está llena mi vida”.[2]

 

 

[1] AGUSTÍN de Tagaste, Confesiones X, 31, 32, 47, 48.

 

[2] Ibídem, X, 35, 37.

 

 

 

 

libro xi

el tiempo y el espacio

“Siendo tuya la eternidad, Señor, ¿acaso ignoras lo que te estoy diciendo o ves dentro del tiempo lo que es realizado en el tiempo? Pues ¿por qué hago relación de tantas cosas? No ciertamente para que las sepas por mí, [1] sino que excito con ellas hacia ti mi afecto y el de aquellos que leyeren estas cosas”.

 

El autor escribe más para otros que para sí mismo, y de lo cual es perfectamente consciente. Todas las citas de este libro XI hacen constar que el problema de la creación, del tiempo y del espacio, no debe ser trivializado en beneficio de victorias ideológicas que no llevan a ninguna parte, y que el tema nos desborda, como él sugiere incluso con pinceladas de humor.

 

“Hiciste en el principio el cielo y la tierra. Moisés escribió esto, lo escribió y se ausentó […] Si estuviese aquí, le agarraría, le rogaría y le conjuraría por ti a que me aclarase estas cosas […] Claro, que si me hablara en hebreo, en vano aguzaría yo el oído ni mi mente llegaría a nada […] Pero ¿cómo sabría yo si él decía la verdad? No, la verdad ‑que ni es hebrea, ni griega, ni latina, ni bárbara sería la que me dijera interiormente, en el domicilio interior del pensamiento”.[2]

 

Pasa pronto el autor a enfrentarse con las objeciones de los maniqueos, para darles una solución. Y no sólo de los maniqueos, sino de otras cabezas pensantes de la época. “¿Qué hacía Dios antes de que hiciese el cielo y la tierra?”[3] […]

 

Y no voy a responder como aquel: ‘preparaba los castigos para los que se empeñan en escrutar las cosas sublimes’... Yo no responderé tal cosa. De mejor gana contestaría: ’No lo sé, realmente no lo sé’ […] Pero yo digo que tú, Dios nuestro, eres el creador de toda criatura; y si, con el nombre de cielo y tierra, se entiende toda criatura, afirmo con audacia que antes que Dios hiciese el cielo y la tierra, no hacía nada. Porque, si hiciese algo, ¿qué podía hacer sino una criatura?".[4] Y continúa estableciendo la cuestión del tiempo y del espacio, dependientes o independientes del exterior.

 

“Oí de cierto hombre docto que el movimiento del sol, la luna y las estrellas es el tiempo; pero no asentí. Pues ¿por qué el tiempo no ha de ser más bien el movimiento de todos los cuerpos? ¿Acaso si cesaren los luminares del cielo y se moviera la rueda de un alfarero, no habría tiempo con que pudiéramos medir las vueltas que daba?”.[5]

 

Dentro de toda esta reflexión, acepta su limitación para definir el tiempo, a pesar de haber adelantado alguna descripción.[6] Y dice en el capítulo 25: “Te confieso, Señor, que ignoro aún qué sea el tiempo; y confiésote asimismo, Señor, que digo estas cosas en el tiempo”.[7]

 

Agustín, no obstante, ve que el paso del tiempo produce una experiencia en el alma que le sirve de cronómetro: “En ti, alma mía, mido yo los tiempos: la afección que en ti producen las cosas que pasan”.[8] El autor se propone no sufrir ya las preguntas de los hombres que desean saber más de lo que son capaces y dicen "qué hacia Dios antes de crear la tierra" […] “Vean, pues, que no puede haber ningún tiempo sin criatura y dejen de hablar semejante vaciedad […] Eres antes que todos los tiempos, y no hay tiempo alguno que te sea coeterno”.[9]

 

 

[1] AGUSTÍN de Tagaste, Confesiones XI, 1, 1.

 

[2] Ibídem, XI, 3, 5.

 

[3] Ibídem, XI, 10, 12.

 

[4 Ibídem, XI, 12, 14: "Antequam faceret Deus caelum et terram, non faciebat aliquid. Si enim faciebat, quid nisi creaturam faiebat?".

 

[5] Ibídem, XI, 23, 29.

 

[6] Ibídem, XI, 23, 30: "Video igitur tempus quandam esse distentionem" (veo, pues, que el tiempo es algún tipo de extensión).

 

[7] Ibídem, XI, 25, 32.

 

[8] Ibídem, XI, 27, 36.

 

[9] Ibídem, XI, 30, 40.

 

 

libro xii

Vuelve Agustín a explicitar la diferencia abismal entre lo que sabemos y lo que ignoramos, entre lo que controlamos y lo que queremos controlar. Una diferencia divergente y excitante: “Más trabaja la mano llamando que recibiendo. Pero tenemos una promesa: Llamad y abriréis, buscad y encontraréis”.[1]

 

 

 

[1] Ibídem, XII, 1, 1.

 

 

La creación del mundo

“Cuando leemos en el principio hizo dios el cielo y la tierra, no quiso significar por los nombres de cielo y tierra aquellas naturalezas ya perfectas y formadas, visibles e invisibles, sino la todavía informe incoacción de las cosas, la materia modelable y creable, llamada con tales nombres por estar ya en ella confusas, aunque no diferenciadas por cualidades y formas”.[1] Algunos han visto aquí una incipiente teoría especulativa de la evolución, aunque naturalmente muy lejana de la científica, 15 siglos después.

 

Ante preguntas con respuesta inverificable, se inclina hacia soluciones provisionales y, a veces, simbólicas. En todo caso, no se aferra a respuestas fabricadas: “Una cosa es lo que buscamos saber sobre la creación y otra, qué fue lo que Moisés quiso que entendiera el lector con tales palabras”.[2]

 

A pesar de todo, le produce un esfuerzo psicológico tratar de dilucidar cuestiones que percibe no dominar ni siquiera de lejos: “Que nadie me moleste ya diciéndome: Moisés no quiso decir lo que tú dices sino lo que digo yo […] Derrama sobre mi corazón una lluvia de calmantes a fin de que pueda tolerar a tales individuos, quienes no dicen esto porque sean adivinos, sino porque son soberbios; ni es que conozcan el pensamiento de Moisés, sino que aman el suyo, [3] no porque sea verdadero, sino porque es suyo”.

 

tolerancia y pluralismo

“Tu verdad no es mía ni de aquel o del de más allá, sino de todos nosotros, a cuya comunicación nos llama públicamente, advirtiéndonos terriblemente que no queramos poseerla privada, para no vernos de ella privados. Porque cualquiera que reclame para sí lo que tú propones para disfrute de todos, y quiera hacer suyo lo que es de todos, será repelido por el bien común hacia lo que es suyo, esto es, de la verdad a la mentira” […].

 

Yo, ciertamente, y lo digo de corazón, sin vacilar, si, elevado a la cumbre de la autoridad, hubiese de escribir algo, más quisiera escribir de modo que mis palabras expresaran lo que cada cual pudiese alcanzar de verdadero en estas cosas que no establecer una sentencia única verdadera muy claramente, a fin de excluir las demás cuya falsedad no pudiese ofenderme”.[4]

 

 

[1] Ibídem, XII, 17, 26.

 

[2] Ibídem, XII, 23, 32.

 

[3] Ibídem, XII, 25, 34.

 

[4] Ibídem, XII, 25, 34.

3. EL ARISTOTELISMO

Autor: Pedro Mendoza, profesor de Filosofía

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ARISTÓTELES, el EXTRANJERO

Aristóteles (384‑322 a.C.) se quedó sin padre siendo muy joven. Su padre, médico, no pudo evitar la temprana ausencia del hogar. Aristóteles entró en seguida en la Academia de Patón, hacia el año 367. Hacia el 342, después de la muerte de Hermias, se casó con Pitia, familiar de éste. Durante su estancia en Mitilene, en la isla de Lesbos, Filipo II, rey de Macedonia, lo llamó a su corte de Pela para confiarle la educación del joven Alejandro Magno.

 

Cuando regresó a Atenas en el año 335, creó una nueva escuela, el Liceo. Legalmente no fue Aristóteles ‑que era meteco‑ el que fundó la Escuela Peripatética (por sus famosos paseos), sino Teofrasto. Aristóteles era también conocido como "el de Estagira" o “el Estagirita”. [1]

 

Sólo nos han llegado las notas de los cursos que Aristóteles redactó para los estudios del Liceo y para las lecciones de Assos, antes de ser preceptor de Alejandro. Tan sólo quedan fragmentos muy escasos de las obras de juventud de Aristóteles, destinados éstos a un público amplio (escritos exotéricos): el Eudemo, en el que se interroga sobre la inmortalidad del alma; el Protréptico, en el que critica a aquellos que separan la teoría de la práctica; el tratado De la filosofía o Del bien, que marca el momento de ruptura con la filosofía platónica y contiene ya una crítica a la Teoría de las Ideas.

 

Los escritos esotéricos (por estar reservados a la enseñanza en el Liceo) se dividieron en cinco grupos, a explicitar en el capítulo siguiente.

 

A la muerte de Alejandro (323), el partido nacional ateniense, dirigido todavía por Demóstenes, obligó a Aristóteles a abandonar la ciudad. Se retiró a Calcis, en Eubea, para morir allí a la edad de 63 años (+322 a.C.). Dejó una hija llamada Pitia, como su madre, y un hijo, Nicómaco, que recibió el nombre del padre de Aristóteles. Teofrasto fue el legatorio de su testamento. El Liceo, que se convirtió entonces en una asociación cultural consagrada a las Musas, tuvo muchas dificultades.

 

La enseñanza de la filosofía se vio sometida repetidas veces a numerosas prohibiciones (finales del siglo IV), que se superaban rápidamente. Las prohibiciones provenían, sobre todo, de políticos conservadores que reprochaban a los filósofos su excesiva independencia con respecto a la religión y a las tradiciones. Teofrasto se vio hostigado en repetidas ocasiones. Los discípulos de Aristóteles fueron emigrando cada vez en mayor proporción, instalándose, sobre todo, en Alejandría.

 

Lo que más admira de la obra de Aristóteles es su visión de conjunto, su rigor y su vocación empírica. No hay que olvidar que fue hijo de médico. Y no sólo por esto, sino por su vocación científica y su deseo constante de verificación. Las innumerables dimensiones de la realidad entonces conocida están presentes en sus trabajos. La especialización no le hizo perder su capacidad de síntesis y de clasificación.

 

Una finalidad nítida, una teleología permanente, subyace en sus aportaciones más dispares. Nada escapa a su mirada y a su sentido universal. A veces, incluso, llega a forzar la lógica natural para encontrarle unidad. Pero nunca niega la realidad, nunca la idealiza ni la manipula. En todo caso, la interpreta, no la inventa, no suele dar pasos en falso. “Aristóteles creía que no había lagunas en nuestra experiencia existencial, como tampoco hay lagunas en el cuerpo animal”. [2]

 

la grandiosa obra de aristóteles

Como Aristóteles tiene una concepción holística y teleológica de la filosofía, trata todos los temas o, al menos, los encauza. Este fue siempre el cometido del Liceo. Abarcar todos los ámbitos posibles de la ciencia. Recopilar 158 Constituciones, la lista de todos los vencedores en los Juegos Píticos, escribir la historia de la medicina, disecar más de 50 animales diferentes [3] y muchas más actividades así en aquella época, no son obra de unos simples aficionados, ni siquiera obra de un solo hombre. Pero fue Aristóteles quien programó este despegue. Sus cinco grupos de obras son éstos:

 

 

[1] KAIL, Michel‑CHENU, Marie Dominique: "Aristóteles", Enciclopedia Nueva Larousse. Barcelona 1979, Plaza & Janés, tomo 4, pp. 987 ss. Tomo de aquí algunos extractos.

 

[2] SMITH, C.U.M., El problema de la vida. Madrid 1977, Alianza, p. 127.

 

[3] SMITH, C.U.M., El problema de la vida. Madrid 1977, Alianza, p. 134.

 

1. La Analítica

Le puso por título Órganon (el término Lógica es de uso posterior). Órganon quiere decir “instrumento”. La Lógica comprende CINCO tratados:

·    las Categorías, estudio de los términos y categorías del ser

·    la Interpretación, sobre las proposiciones

 

·    los Analíticos Primeros, teoría general del silogismo

·    los Analíticos Segundos, teoría de la demostración

·    los Tópicos, teoría del razonamiento dialéctico

 

Según autores diversos, habría que añadir también en este grupo de "Instrumentales",

·    la Refutación de los argumentos sofísticos,

·    la Retórica (razonamiento oratorio), y

·    la Poética.

 

2. La Metafísica

Es la segunda clase de escritos esotéricos. Confió esta obra al más fiel de sus discípulos, Eudemo de Rodas, que la editó por primera vez. Pero durante mucho tiempo permaneció ignorada. Conocemos de ella cuatro comentarios griegos: el más importante, el de Alejandro de Afrodisia, que dirigió el Liceo de Atenas (198‑211 d.C.). Los comentarios medievales se deben ya a los árabes (Al-Kindi, Averroes), y latinos (Alberto Magno y, sobre todo, Tomás de Aquino). Señalemos también el de Sylvester Maurus, en el siglo XVII. Después, ha habido muchos desde distintos enfoques.

 

El término metafísica no lo encontramos en el propio Aristóteles, que usó filosofía primera, pero a partir del siglo XII (Averroes) se usó como contrapunto de teología, para afirmar el valor autónomo de la razón frente a la revelación. La Metafísica se divide en 14 libros: A, a, B, C, D, E, F, G, H, I, K, L, M, N. Los libros A, B, C, E, F, G y H forman la base del tratado.

 

“La tipificación aristotélica de las ciencias distingue entre ciencias poiéticas (arte, técnica, etc.), prácticas (lógica, ética) y teoréticas. Estas últimas se dividen en ciencias propiamente dichas (matemáticas, física, teología y filosofía) y ciencias empíricas (biología, política, etc.).

 

“En esta tipificación, la filosofía se equipara a la matemática y a la física, para distinguirse en seguida de ellas”.[1] “Si hay algo eterno e inmóvil y separado, es evidente que su conocimiento corresponde a una ciencia especulativa, pero no a la física […], ni a la matemática, sino a otra anterior a ambas (la Filosofía)”.[2]

 

3. La Física

En este tercer grupo, hay tratados dedicados al estudio de la Naturaleza: Física, Del cielo, De la generación y de la corrupción, los Meteorológicos, los Mecánicos (la autenticidad de este último no se ha verificado).

 

4. La Biología

Partes de los animales, Generación de los animales, Historia de los animales. Se puede incluir aquí el tratado Del alma, seguido de pequeños tratados: Sensación y sensible, Memoria y reminiscencia, Sueño, Sueños, Adivinación a través de los sueños, Longitud y brevedad de la vida, Juventud y vejez, Respiración. Alguien ha dicho que Aristóteles es un biólogo del cosmos, ve el mundo como un organismo vivo.

 

5. Obras morales y políticas

Moral de Eudemo, Ética a Nicómaco. Por su posición social de meteco, Aristóteles tuvo una condición de observador objetivo y desinteresado, y sólo tuvo acceso a los asuntos de estado a través de los estudios históricos.[3] La Política manifiesta una inspiración crítica. Los libros G y H contienen la teoría del estado ideal, y los libros D, E y F se dedican a problemas históricos. En esta última parte, se incluyen los Problemas y la Gran Moral, fruto del trabajo colectivo de la Escuela Aristotélica.

 

 

[1] MACEIRAS, M. (1987): ¿Qué es filosofía? El hombre y su mundo. Madrid, Cincel, p. 86.

 

[2] ARISTÓTELES: VI, 1, 1026 ss., citado por MACEIRAS, M. (1987): ¿Qué es filosofía? El hombre y su mundo. Madrid, Cincel, p. 87.

 

[3] Concepto de "meteco" (Métoikos en griego), adjetivo y sustantivo: En la antigua Grecia, extranjero que se establecía en Atenas y que no gozaba de todos los derechos de ciudadanía. Tomado de Enciclopedia Microsoft Encarta 98 Diccionario Actual de la Lengua Española, 1995. Barcelona, Bibliograf.

 

 

Los Peripatéticos posteriores

Los discípulos de Aristóteles tuvieron esencial preocupación empírica: zoología, biología, historia. Eudemo, Aristoxeno de Tarento y Teofrasto recurrieron constantemente a la experiencia y prolongaron el pensamiento del maestro en investigaciones especializadas y detallistas.

 

Así ocurre en los Caracteres de Teofrasto como en su historia de las Opiniones físicas. Estratón de Lámpsaco (+268 a.C.) volvió a poner en tela de juicio los fundamentos de la física de Aristóteles, rechazando la teoría de los lugares naturales y la concepción de la causa final, y conservando tan sólo la fuerza activa de la gravedad. Dicearco (347‑285 a.C.) reunió la inspiración de Hesíodo en su historia abreviada del pueblo griego.

 

El aristotelismo se fue especializando cada vez más hasta llegar a renunciar a los propios principios del sistema: Critolao, que dirigió el Liceo desde el año 190 al 150 a.C., conservó muy poco del carácter aristotélico inicial. Es la Edad Media, y a partir de los árabes, la que retomará y relanzará el aristotelismo inicial.

 

 

 

EL ARISTOTELISMO EN LA EDAD MEDIA [1]

Aristóteles, en el Bajo Imperio cristianizado, sobresalió tan sólo como maestro de lógica. Los doctores cristianos, en particular Agustín, se hallaban inmersos en las concepciones de los platónicos, más exactamente de la inspiración que emanaba de un sincretismo procedente de Plotino y Proclo.

 

El realismo y el naturalismo de Aristóteles eran despreciados, y al Estagirita sólo se le estimaba por su lógica. Boecio (+524) nos transmitió inteligentemente su herencia, [2] la cual fue aprovechada por el renacimiento carolingio. De hecho, este capital sólo se explotó en los primeros libros del Órganon, ignorándose la antropología y la poética del filósofo. Así pues, el pensamiento de Platón reinó hasta el mismo siglo XII.

 

Las otras obras de Aristóteles penetraron en Occidente a través de las ocasionales traducciones que se hicieron del griego al latín, y también, en algunas regiones (Sicilia, España), con la ayuda de las traducciones árabes. Más tarde, en la Universidad de París, dos hombres tuvieron la valerosa lucidez de tomar como textos de sus lecciones las obras de Aristóteles entonces conocidas: Roger Bacon en el colegio de los franciscanos (1240–1245), y Alberto Magno en el colegio de los dominicos (de 1240 a 1248), cuyo expreso propósito fue el de “hacer inteligible Aristóteles a los latinos”.

 

Cuando Tomás de Aquino, discípulo y sucesor de Alberto Magno, continuó su empresa con una mayor exigencia crítica, entonces explotó la crisis. El maestro franciscano Buenaventura (1221-1274), que también leía a Aristóteles pero permanecía fiel a Agustín, dio la señal de alerta.

 

La disputa se enconó cuando un maestro de las artes, Siger de Brabante, propuso que se llevara a cabo de forma metódica (1265‑1270) una interpretación averroísta de Aristóteles. Alberto Magno declaraba que, para conocer la naturaleza, había que recurrir a Aristóteles y no a los doctores de la Iglesia.

 

La reacción de los maestros conservadores se puso de manifiesto a través de la redacción de un Syllabus de 219 artículos en los que se denunciaban los “errores de este tiempo”, y que fue promulgado por Etienne Tempier, obispo de París (1277).

 

Éste fue, sin duda, uno de los acontecimientos intelectuales más decisivos de este período. La aparición de Aristóteles en la cristiandad medieval sigue siendo un episodio de capital importancia en la historia de la civilización de Occidente.

 

Esta exposición del aristotelismo medieval continúa en la siguiente sección de este sitio web, FILOSOFÍA MEDIEVAL, con especial atención a AL-KINDI y a TOMÁS DE AQUINO.

 

 

 

[1] CHENU, Marie Dominique: "Aristóteles", Enciclopedia Nueva Larousse. Barcelona 1979, Plaza & Janés, tomo 4, p. 989. Tomo de aquí algunos extractos.

 

[2] BOECIO (c. 480-524), supo ganarse la estima y confianza de Teodorico I el Grande, rey de los ostrogodos, y por entonces señor también de Roma, quien en 510 le nombró cónsul. Acusado por sus enemigos de preparar una traición, y, aunque inocente, fue encarcelado en Pavía y ejecutado. Mientras estuvo en la cárcel escribió De Consolatione Philosophiae (Sobre la consolación de la Filosofía, año 523). Boecio no era cristiano, pero su obra fue muy valorada durante toda la época medieval. Escribió también un tratado de Lógica y realizó diversas traducciones y comentarios de las obras de Aristóteles. Escribió también sobre música, aritmética y teología (Adaptación y extractos de Enciclopedia Microsoft Encarta 98).

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© PEDRO MENDOZA GONZALO